Queridísimos verdugos (1973/1977) de Basilio Martín Patino

28 11 2009

Para aquellos que durante los próximos días entréis en este blog nos gustaría llamaros la atención sobre este excelente documental español que, sin embargo, está bastante olvidado.

Basilio Martín Patino, el director del documental Canciones para después de una guerra que presentamos como primera proyección de nuestra Sesión III de Spanish in Motion, rodó clandestinamente en 1973 una de las obras más perturbadoras de la historia del cine español: Queridísimos verdugos (1977). Este documental sigue de cerca la vida y “actividad profesional” de tres verdugos españoles a principios de los años 70. Los tres verdugos son Antonio López, Vicente Copete y Bernardo Sánchez.

El documental es un alegato contra la pena de muerte -argumento que nunca se presenta directamente – y también el retrato espeluznante de una España a punto de salir de la dictadura.   Entrevistas e imágenes se complementan con artículos y titulares de prensa sin olvidar las referencias históricas al origen del garrote vil o detalles sobrecogedores de algunas ejecuciones.

En 1976, Miguel Rubio en su crítica sobre el documental en LA ACTUALIDAD ESPAÑOLA decía:

(…) No parece nunca que se den cuenta que la cámara les está rodando, que una máquina grabe sus palabras. Sólo en algunos momentos hacen algún guiño al espectador. Se sienten a gusto, naturales, espontáneos, llegan a parecernos unos actores excelentes. La cámara les muestra tal y como son, y esta diafanidad de la mirada provoca en el espectador como una especie de sobresaltado pavor. El verdugo es un mito de la Humanidad, pero Patino los muestra en su vida cotidiana, convertidos a la vez en espectáculo.
Pero el film alcanza todo su significado no en el hecho de que este material que parecía imposible exista, sino en todo el planteamiento histórico que se da del hecho de que exista una maquinaria legislativa tan barroca, de que la pena de muerte sea una costumbre histórica, de que tanta miseria sostenga hechos tan atroces como los que se nos narran. Porque Queridísimos verdugos es un film humanista, que no desprecia el espectáculo, que lo utiliza moralmente para comprometer al espectador. Alcanza un tono popular en la descripción de una serie de crímenes atroces, explicando tanto a los asesinos como a sus ejecutores. Es mas que una reflexión sobre la pena de muerte. Es una reflexión sobre la sociedad que la provoca. Una lacerante reflexión sobre la miseria de la condición humana. (…)Durante seis meses, en los sótanos de su casa, adherido a la moviola como a una piel, Patino trabaja con este material, al que da la forma de una cantata de Bach: una serie de solos, acompañados por elementos corales. No sólo hablan los verdugos: un psiquiatra, un magistrado, un abogado, un biólogo añaden dimensiones sobre los hechos. Imágenes de archivo, periódicos, dibujos, fotografías, y cuadros ilustran su trabajo, hablándonos del hombre en una situación límite: el hombre frente a la muerte administrada legalmente.

(Crítica recogida en la página web de Basilio Martín Patino)


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23 12 2010

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